USSE: cooperación transfronteriza para proteger los bosques del sur de Europa ante riesgos crecientes
05 / 01 / 2026
En el sur de Europa, el cambio climático ya no es una previsión: es un multiplicador de amenazas que se manifiesta en forma de sequías más largas, olas de calor, incendios de mayor intensidad, temporales, inundaciones y, como consecuencia, una presión creciente de plagas y enfermedades.
En este contexto, la USSE desempeña un papel decisivo: conectar territorios, asociaciones y conocimiento más allá de las fronteras administrativas para que la respuesta del sector sea más rápida, coordinada y eficaz.
La USSE agrupa a asociaciones de propietarios forestales privados de Portugal, Galicia, Navarra, País Vasco y Nueva Aquitania, representando a 1,5 millones de propietarios.
Esta base territorial tiene una singularidad clave: en gran parte de las regiones de la USSE, la superficie forestal es mayoritariamente privada y además está muy fragmentada, con propiedades pequeñas y dispersas que dificultan la gestión y elevan los costes. Precisamente por ello, la cooperación transfronteriza no es un “extra” institucional: es una herramienta práctica para que la gestión forestal sostenible sea viable y escalable.
Una realidad compartida que exige respuestas compartidas
Los ecosistemas forestales del sur de Europa son complejos: orografías difíciles, suelos pobres, bosques templados con sequía estival e incendios, y riesgos bióticos que se intensifican con las nuevas condiciones climáticas. Además, las plagas y enfermedades no conocen fronteras y hoy en día el movimiento de personas y mercancías expone a todos los territorios: lo que aparece en una región puede estar mañana en la contigua.
Uno de los pilares de trabajo de la USSE es su capacidad para facilitar el intercambio de experiencias entre sus socios: qué medidas han funcionado (y cuáles no) frente a episodios de sequía, incendios, temporales, o brotes de plagas y enfermedades. Este flujo constante de información práctica permite convertir el conocimiento local en aprendizaje colectivo, acelerando la adopción de soluciones y evitando repetir errores ya identificados en otras regiones. En un contexto de riesgos bióticos y abióticos cada vez más frecuentes e intensos, compartir lecciones aprendidas (sobre prevención, respuesta y recuperación) ayuda a tomar decisiones mejor informadas, más rápidas y adaptadas a realidades similares dentro del arco atlántico y mediterráneo del sur de Europa.
Ahí es donde la USSE aporta valor: facilita una plataforma estable de coordinación para pasar de respuestas aisladas a estrategias compatibles entre regiones, a través del intercambio ágil de información técnica y alertas, la transferencia de conocimiento aplicable al propietario, mediante una voz cohesionada ante la UE, basada en realidades regionales; y es que la cooperación interna permite trasladar a Bruselas mensajes más sólidos, conectando política europea con necesidades de terreno, en regiones con alto peso de la propiedad privada y el minifundio.
El resultado: más resiliencia, menos improvisación
La cooperación transfronteriza que facilita la USSE no sustituye el trabajo local, sino que lo potencia. Y, sobre todo, ayuda a que los propietarios forestales (pieza central de la gestión del territorio) tengan más información, más herramientas y más apoyo para seguir manteniendo bosques productivos, multifuncionales y gestionados de forma sostenible.
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