Revisión de la estrategia forestal de la UE 2030: una oportunidad para reequilibrar, aterrizar y reforzar la resiliencia desde el terreno
05 / 01 / 2026
En 2025 la Comisión Europea ha activado la revisión intermedia (“mid-term review”) de la Estrategia Forestal de la UE 2030, un hito previsto desde su adopción. Esta revisión llega en un momento especialmente sensible: el contexto geopolítico, energético e industrial de Europa no es el mismo que en 2021, y la presión del cambio climático sobre los bosques (sequías, incendios, plagas y enfermedades) se intensifica, especialmente en el sur de Europa. Desde esta realidad, la revisión debe servir para ajustar el rumbo y asegurar que la Estrategia sea aplicable, eficaz y socialmente sostenible, sin desincentivar a quienes gestionan el territorio.
La propia dinámica de la revisión lo refleja: el 10 de diciembre de 2025, la Comisión reunió al Standing Forestry Committee, a la Forest and Forestry Stakeholder Platform (a la que pertenece la USSE) y al subgrupo de biodiversidad forestal para debatir avances, obstáculos, nuevas perspectivas (incluyendo datos) y la necesidad de acciones adicionales.
Lo que la Estrategia ha puesto sobre la mesa y lo que revela su implementación
La Estrategia Forestal 2030 nació para mejorar cantidad y calidad de los bosques, reforzar su protección, restauración y resiliencia, y contribuir a los objetivos climáticos y de biodiversidad. En ese marco, ha elevado el debate forestal en la agenda política europea y ha impulsado iniciativas de datos, seguimiento y coherencia con otras políticas del Green Deal.
Pero la implementación también ha mostrado tensiones: la percepción de “carga administrativa”, la duplicación con sistemas nacionales y los límites del enfoque “one size fits all” (una misma medida vale para todo) han emergido con fuerza.
Un ejemplo reciente y muy ilustrativo es la evolución de la propuesta de “forest monitoring” mencionado anteriormente, que en 2025 el Parlamento Europeo terminó rechazando, citando preocupaciones por duplicidades y burocracia.
El desequilibrio entre los tres pilares de la sostenibilidad: el punto crítico a corregir
En la práctica, la Estrategia ha priorizado el pilar medioambiental de la sostenibilidad, mientras que los componentes económico y social han quedado insuficientemente integrados, y sin atender adecuadamente a las especificidades regionales.
Este desequilibrio tiene sus consecuencias: menor motivación para invertir en selvicultura, menor capacidad de movilizar madera y biomasa de forma sostenible, y pérdida de oportunidades de empleo rural y bioeconomía.
Y es que hay que tener en cuenta que, si las políticas europeas desincentivan la inversión y la gestión activa, el resultado no será “más naturaleza”, sino más abandono, más combustible acumulado y más vulnerabilidad frente a eventos extremos. En las regiones del Sur de Europa donde se encuentran los socios de la USSE, esto se traduce de forma directa en mayor riesgo e intensidad de grandes incendios, precisamente por la combinación de clima extremo y factores territoriales como el abandono forestal y agrario.
La revisión de la estrategia es, por tanto, una oportunidad para “reconectar” biodiversidad y clima con la viabilidad económica de la gestión multifuncional. Dicho de otro modo: si queremos bosques resilientes, necesitamos propietarios y gestores resilientes.
Alineamiento con una bioeconomía circular basada en madera local y cadenas de valor cohesionadas.
La revisión debería alinearse con la nueva Estrategia de Bioeconomía de la Comisión, publicada el 27 de noviembre de 2025, que explícitamente busca impulsar competitividad, innovación y mercados para materiales bio-basados, y aborda la sostenibilidad del suministro de biomasa. Para el sur de Europa, esto significa apoyar la movilización sostenible de madera (y otros productos como corcho o resina), fortalecer estructuras asociativas, y vincular al propietario con el resto de la cadena de valor (industria, construcción, química verde).
Conclusión: una revisión para “hacer que funcione” con quienes sostienen el bosque
La revisión de la Estrategia Forestal 2030 no debería limitarse a medir avances; debe corregir incentivos y asegurar coherencia real con el terreno y con el contexto de 2025–2030. Si Europa quiere bosques más resilientes, biodiversos y climáticamente robustos, necesita una Estrategia que equilibre lo ambiental con lo económico y lo social, que respete la diversidad territorial y que convierta a los propietarios en socios activos, no en destinatarios pasivos de nuevas cargas.
volver al listado de noticias